Los síntomas del síndrome de los veintitantos | The Idealist

quenadieloentienda:

Es ahora cuando comienzas a darte cuenta de que tu círculo de amigos es más pequeño que hace unos años atrásy que cada vez es más difícil ver a todos tus amigos porque tenéis que coordinar miles de horarios: trabajo, prácticas, estudios, viajes, etc. Es por ello que ahora disfrutas más de esa cañita en una terraza que no es más que una mera excusa para hablar durante un rato y ponerse al día.

Las multitudes ya no son igual de divertidas que antes, ahora incluso te incomodan. Además extrañas esa comodidad que tenías en el colegio de estar continuamente con tus amigos, en tu grupo. Todo era tan fácil y divertido.

Pero ahora también es cuando comienzas a darte cuenta de que mientras algunos de tus “amigos” son verdaderos amigos, otros no son tan especiales después de todo. Ahora es cuando entendemos que la amistad no se basa en el tiempo, sino en la calidad de esa persona que tienes al lado. Es triste darse cuenta de que las personas son egoístas y que esos amigos que tú creías cercanos, o que conservabas desde hace tanto tiempo, no son las mejores personas que has conocido y que hay más gente a tu alrededor que sí que merecen tu atención.

Ríes con ganas y lloras con menos lágrimas pero con más dolor. Entiendes que el refrán aquel de que el tiempo todo lo cura es mentira, el tiempo no sana las heridas, sino que alarga las agonías. También ahora es cuando has aprendido que hay un ligero matiz que diferencia las peleas y las discusiones, porque estas últimas nacen desde el cariño y son las que realmente hacen más grande las relaciones.

Ahora es cuando entiendes lo que es hacerse mayor, y que hay momentos en los que tienes que tomar decisiones, que alguien más puede tener la razón y que no se juega con los sentimientos de otras personas.

Has aprendido que las parejas van y vienen, pero que hay gente que siempre estará ahí, independientemente de lo que te ocurra y de lo lejos que hayas podido ir: tus amigos. Has aprendido a escuchar y a prestar atención a los pequeños detalles, que son los que marcan verdaderamente la diferencia con el resto.

Te has dado cuenta de que la confianza es algo que primero se siembra, se riega, se cultiva y finalmente se recoge, que hay que saber ganársela y aún más importante, ser capaz de mantenerla. Y también te has dado cuenta de que nadie va a ser más sincero contigo que un amigo de verdad.

Te rompen el corazón.  Y te preguntas cómo es posible que esa persona que había significado tanto para ti también haya sido capaz de hacerte sufrir cómo nadie lo había hecho antes.

O quizás te acuestes por las noches y te preguntes por qué no puedes conocer a una persona lo suficientemente interesante como para querer conocerla mejor.

Cada vez entiendes menos la diversión de los rollos de una noche y emborracharse. Actuar como un idiota empieza a parecerte algo estúpido e innecesario. Las resacas se hacen más duras y salir tres veces a la semana empieza a ser algo agotador.

Te buscas, tratas de empezar a entenderte y te preguntas que es lo que quieres y lo que no. Tus opiniones se vuelven cada vez más fuertes y buscas un objetivo en tu vida al cuál te diriges paso a paso. Pero eso no significa que aunque a veces te sientas invencible y que vas a comerte el mundo también haya otras veces en las que tienes miedo y en las cuales te sientes solo y confundido.

De repente te encuentras a ti mismo agarrándote al pasado. Y es ahí cuando te das cuenta de que el pasado se aleja cada vez más y que la única opción es seguir avanzando e ingeniártelas para conservar bien tu presente, ya que será lo único que te acompañe en tu futuro.

De lo que quizás aún no te hayas dado cuenta es que todos los que estamos leyendo esto nos sentimos identificados con lo que nos está pasando. Todos tenemos veintitantos y hay veces que nos gustaría volver a nuestra etapa de quinceañeros. Pero luego nos damos cuenta de que durante el camino han aparecido personas que se han convertido en indispensables en tu vida y a las cuales no renunciarías por volver atrás.

Parece ser que estamos en un lugar inestable, un lugar de paso que todo el mundo llama “los mejores años de vuestra vida“. Dicen que es ahora cuando nos encontramos a nosotros mismos y ponemos los cimientos de nuestro futuro y que las amistades que hacemos ahora son las que realmente nos acompañarán durante toda la vida.

“Si parece que fue ayer cuando teníamos 15 años, ¿mañana tendremos 30?”

Quizás lo único que tengamos que tener claro ahora mismo es que tenemos que vivir al máximo para tener algo que contar cuando seamos mayores. Porque la vida no se mide por las veces que respiras, sino por los momentos que te dejan sin aliento.